martes, 17 de noviembre de 2009

Fuera de los períodos de entrega al amor, cuando ceden y confiesan esa debilidad que se llama amor, los escorpión se dedican a una vida de soledad llena de ocupaciones muy importantes o que parecen serlo. No soportan bien la falta de compañía, el amor necesitado, no tanto por su ausencia como por el ataque a su orgullo (que no vanidad) que representa el tener que reconocer tal debilidad sentimental, tal falta de respuesta a un problema tan sencillo y tan racionalizable como es ese engaño del amor eterno. Pero cuando desaparece el estado de soledad forzosa, entonces ningún escorpión se acuerda de buscar explicaciones racionales a esa furia que le devora y a esa inquietud por sustantivar sus sentimientos.

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