martes, 17 de noviembre de 2009

No son los Acuario aventureros por naturaleza, nada hay en el mundo de lo imprevisto que les pueda llegar a mover en una dirección tan exacta como es la aventura, en la que no cabe la imprevisión de partida. Pero los Acuario, tal vez sin saberlo, se encuentran embarcados en una larga travesía a la que llaman vida y toda su longitud está ocupada por una meta fijada de antemano: la idea de llegar a la verdad, aunque tal trayecto sea casi infinito y las dificultades, previsibles de antemano, se amontonen desde el principio mismo de la travesía vital.

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